
Los fragmentos de nuestros compañeros nos acercan a la epicidad, los combates pasan de ser rehuidos y por la espalda a ser explosiones de balas y láseres al ritmo de misiles. Nos sentimos cerca del Jefe Maestro pero no somos ni la sombra de el, debemos confiar en dar un gran primer golpe, en apoyarnos en nuestros compañeros y vencer por la táctica, complementandonos, no por la fuerza de uno solo. El Jefe Maestro sera inigualable, pero un equipo ODST puede tanto o mas que cualquier supersoldado. Somos distintos, somos iguales.